Lo mas importante de un mensaje, de una transmisión de información, no suele ser el contenido, sino el tono, la forma, y un sin fin de circunstancias accesorias.
El mismo comentario, dicho con tonos distintos, puede variar mucho su significado. E incluso, cuando la información son sólo datos (temperatura: 36.7) varían mucho tu precepción, si la persona que te lo dice lo hace sonriendo. Hay personas que siempre hablan como si tuvieran un buen día, y todos nos gusta rodearnos de ese tipo de personas. Hay otras, que digan lo que digan, parece que te recriminan (pensad por ejemplo en la frase ¿porque has puesto esto aquí? en distintos tonos). A veces podemos advertir un consejo o una sugerencia como un ataque y eso depende, en parte, del tono en que se diga.
A veces cuando alguien hace una broma, hay gente que realmente no percibe que es una broma, y toma como real lo dicho. Y las confusiones se acentúan cuando las personas provienen de distintos lugares, con distintos sentidos del humor, y además distintos acentos.

Y no solo las personas influencian nuestra forma de entender las cosas, a veces nuestras experiencias pasadas, nuestras circunstancias en el presente, o simplemente que ese día nos encontremos mal, hacen que demos distintos significados a las cosas que nos pasan.
El contexto además no es para nada algo que debamos olvidar, como bien dice el feng shui, incluso la colocación de los muebles en una habitación, o el color elegido para tus cortinas puede influenciar en tu estado de ánimo, y por lo tanto, como ser sensible, en tu forma de entender todo lo que te rodea.
Y como esas mil millones de cosas mas, como los olores; estar en un sitio desconocido, o en un sitio seguro; el estrés; el hambre; el cansancio;….
Y eso es precisamente lo que los ordenadores nunca comprenderán, y ni siquiera podrán emular, porque ni siquiera entre nosotros las respuestas son iguales, ante hechos iguales.