Dejarte arrastrar por la espiral de dejar los días pasar, sin más.
Sentir que te fallan las fuerzas para hacer todo aquello que un día quisiste, y que ya no puedes ni recordar siquiera.
Saber que no estás haciendo lo que quieres, pero no sabes como has de dar el siguiente paso, ni que dirección has de tomar para acercarte un poco más a tu destino. Porque no tienes destino. Y si lo tienes ciertamente no lo recuerdas.
Porque soñaste que todo podía ser, que todo se podia hacer, y la realidad no quiso soñar contigo.
Andas pérdida, creas y destrulles cien sueños y mil palabras por segundo. Crear, y destruir a un tiempo. Porque nunca fueron ciertas, porque no te saben comprender, porque nunca han sido tuyas. Porque no son ni el reflejo de lo que debieran ser, merecen morir.
¡Todo es tan borroso! y ya no se si es que olvidé cuando todo era brillante, o es que nunca lo fue, y yo estaba equivocada.
Ya sólo puedo hacer una cosa:
Continuaré hasta el centro de mi espiral, para ver si allí puedo encontrarme. En mis propios ojos podré ver quien soy, y espero, eso sea suficiente para encontrar de nuevo el camino.